Charla Common Grounds: Espacios para el encuentro

Para lograr estos avances, dice Tomás, es clave la negociación que se realiza teniendo en cuenta a los actores involucrados,  sus derechos y necesidades. 

Tomás Cortese es arquitecto y Master in Sciences del LSE Cities Programme, en Reino Unido. Su interés y motivación profesional en los últimos años ha estado orientada hacia el espacio y el cómo lograr que este sea un lugar concreto de encuentro en fábricas, pueblos pequeños y calles de barrio. El punto de partida para entender su trabajo está en Robert Putnam. Este sociólogo norteamericano postula que mucho más allá que el dinero, el verdadero capital de las naciones y de la sociedad  está en las redes que se generan en comunidad, lo que él llama capital social. “En esto es en lo que debe innovar. Las redes quedan y te puedes conectar con las personas indicadas para desarrollar una idea.”, asegura Tomás. Pero, ¿Cómo hacerlo? Justamente a través de nuevos espacios de interacción, cuya índole puede ser muy diversa.

¿Un ejemplo concreto? Tomás fue invitado a participar en el proyecto de una forestal, que  buscaba mejorar la calidad laboral de una de sus fábricas. La situación no era fácil. El trabajo mecanizado, la poca valoración de las capacidades integrales de los trabajadores hacían de la labor una rutina no sólo monótona sino que además, triste. “Cambiar la lógica de funcionamiento de la industria no era posible. La gente estaba subvalorada. Había que encontrar la manera de expandir las energías positivas de algunos de los personajes que allí estaban, para mejorar el clima laboral.” El desafío que se plantearon fue lograr generar sinergias y potenciar los espacios de colaboración entre los grandes actores y comunidades locales.

Lo que hicieron fue crear un banco de tiempo, donde el bien transado no es moneda, sino- valga la redundancia- el tiempo. Esto permitió que quienes tenían ciertas habilidades pudieran desarrollarlas y compartirlas, potenciando sus talentos. Se crearon redes comunitarias,  donde quien sabía, por ejemplo, pescar con mosca, pudo compartir sus conocimientos con otros que a su vez, entregaban sus propias habilidades con quienes la necesitaban o requerían. “El resultado fue que el clima laboral mejoró de forma sustancial, los trabajadores se sintieron valorados, que se estaban aprovechando sus habilidades.”

Otro ejemplo completamente diferente pero orientado, también, a potenciar los espacios, fue la organización de un malón urbano vecinal en Bellavista, pensado para promover planos a largo plazo. “Se recoge información y se analiza, es básicamente una fiesta en la mitad de la calle para conocernos unos a otros.”

Para lograr estos avances, dice Tomás, es clave la negociación que se realiza teniendo en cuenta a los actores involucrados,  sus derechos y necesidades. “La negociación está en todos lados, todo lo que hacemos o construimos es el resultado de un proceso de negociación.” Sus puntos de vista y opiniones fueron escuchadas por docentes y alumnos de diseño en el edifico D de la Universidad.