DesignLab premió a los ganadores del concurso "Santiago: Ecologías Emergentes"

El Sitio Prioritario para la Conservación El Roble es un terreno de 88.520 hectáreas ubicado en el área norponiente de la región metropolitana, que cruza 6 comunas: Til Til, Lampa, Pudahuel y Maipú, y la parte norte de Padre Hurtado y Curacaví. Desde hace años, se encuentra amenazado por actividades con bajo o inexistente nivel de regulación. Si bien cuenta con múltiples valores medioambientales, productivos y culturales, mantiene una limitada interacción con el gran Santiago. Cuenta con una presencia de amplias y variadas zonas de vegetación no intervenida, e importante flora y fauna de la Cordillera de la Costa.

El Fundo San Francisco, por su parte,  se encuentra en la zona rural de la comuna de Maipú. Una porción de su extensión se encuentra bajo la figura del Sitio Prioritario para la Conservación el Roble. Desde que lo adquirió, en 1986, su dueño, Daniel Furman, sueña “con dar a la sociedad un espacio para el contacto con la naturaleza, pero cerca de la ciudad.” Por su localización, es clave para el encuentro del sector rural y urbano y en la actualidad, existe un establecimiento formal de actividades de propagación de plantas frutales y algunas áreas destinadas a plantaciones compensatorias de proyectos inmobiliarios en la R.M.

La invitación del Centro de Ecología, Paisaje y Urbanismo de DesignLab era imaginar en cómo convertir este espacio- Fundo San Francisco-  en un nuevo Parque Metropolitano para Santiago. Transformarlo en un lugar de refugio  y de complemento al alto ritmo de la ciudad, resguardando la biodiversidad del área de conservación ecológica.  El proyecto Santiago, Ecologías Emergentes se encuentra a cargo de los académicos Jeannette Sordi, Felipe Vera y Serena Dambrosio.

Entre cientos de propuestas que se recibieron, este viernes se premió a la ganadora. Geoglifos Biológicos fue desarrollado por la oficina de Mapas, Arquitecturas y Territorio, de Medellín, Colombia. Sus autores son los arquitectos Adriana Imitola, Juan Carlos Aristizábal, Roger Escalante y Lucas Bueno.

Su creación consiste en reeditar los geoglifos del desierto de Atacama, reinterpretando la memoria histórica de Chile. Para hacerlo, proponen emplazar tres figuras geométricas en el terreno.

Juan Carlos Aristizábal, miembro del equipo, lo explica: “Uno es un círculo, otro es un cuadrado y el tercero es un triángulo. El círculo recibe todas las aguas del cerro, y las limpia de los residuos de las minas”. Contempla la plantación de vegetales alrededor del perímetro, para que inicien un proceso de filtro, remediación y bioremediación.

Filtrada, las aguas  llegan al llamado cuadrado productivo. Una infraestructura que complementa toda la zona productiva agrícola del lugar. “No sólo para coartar lo que se produzca, sino que para generar valor agregado a los productos que de ahí salgan”.

El triángulo se piensa como una gran plaza, “que sirva para la recepción de las personas que lleguen al Parque y donde se puedan realizar eventos metropolitanos”, dice Juan Carlos.

 

Menciones Honrosas

Communia. Autores: Agustina González Cid, Diego Ignacio Pinochet Puentes, Ana Cristina Vargas Salas.  Es una idea que surge en Boston, donde los habitantes pueden postular a tener un pequeño jardín en algún lugar determinado de la ciudad. Así mismo, se podría llegar a postular para tener la concesión de un espacio del fundo San Francisco y trabajarlo. De esta forma se va poblando, pero buscando que cada proyecto sea diferente.

Infraestructura Verde como límite urbano para la ciudad de Santiago. Autores: Carolina Sofía Briones Quiñones, Montserrat Paz Castro Urrutia, Maria de los Ángeles Silva Barriga. Este grupo postula formalizar un límite para Santiago como estructura verde, como una respuesta a la deuda pendiente que tenemos en este aspecto. Está inspirada en la ciudad de Londres, que implementó este límite en 1933 trayendo grandes beneficios para los habitantes.

Constelación Urbana: Autores: Paul Almeida, Eliana Arce, Fiorella Gomez Silva, Cristhian Medina, Katherine Orejuela, Lorena Tenorio. Se trata de un sistema de conexiones y ocupación territorial que se aplicaría en Santiago. “Es un borde que hace frente a la llegada de Santiago, va en degradé hasta el Fundo San Francisco, donde existe un eje de agua que conecta con el río Mapocho”, dicen sus integrantes.

Líneas conectoras de transición urbano- rural. Autores: María José Araya Tapia, Lucas Maino Fernandez, Florencia Moure Richard, Ángel Quiroz González, Constanza Urbina Contreras. La idea de este grupo es construir un conector que junte lo urbano con su área circundante y reconocer espacios verdes como parte de la ciudad y darle funciones ecosistémicas, de ocio, de educación y de abastecimiento, para “dejar de pensar en lo rural como ajeno a la ciudad”, dicen sus integrantes.

Dendritic Fringes. Envisioning Santiago Peri- Urban Future Scenarios. Autores: Elena Longhin, Silvia Ribot Gil. Proponen un sistema de intervención en el territorio que se genere a través de dendríticos que se pueden aplicar en cualquier espacio. Lee los patrones hidrológicos que tienen patrones dendríticos, pretendiendo entender la hidrografía del territorio y utilizarla para generar infraestructuras tanto urbanas como constructivas.

La ceremonia de premiación se realizó en el Museo de Arte Contemporáneo. En la sala 7 del recinto se podrá observar, hasta el 22 de enero, la propuesta ganadora y las menciones honrosas.