Luis Valenzuela: “El ex Congreso Nacional es un símbolo de arquitectura y democracia”

Esta emblemática construcción de estilo neoclásica fue durante 97 años sede del Senado y la Cámara Baja, hasta el golpe de estado de 1973.

La reinauguración de calle Compañía, efectuada hace tres semanas, además de cambiarle la cara a un sector del centro de Santiago, dejó en evidencia el deterioro que vive el edificio del ex Congreso, declarado Monumento Nacional en 1976.

Rayados borrados con una delgada capa de pintura, paredes deterioradas por el paso del tiempo y musgo en algunos relieves de su frontis son el panorama actual del edificio que comenzó su construcción durante el gobierno de Manuel Montt, en 1857, en terrenos que pertenecieron a la orden Jesuita. El diseño estuvo a cargo del arquitecto francés Claude Françoise Brunet de Baines, quien falleció en 1855, dos años antes de que comenzaran las obras, iniciadas en 1857 a cargo de Lucien Hénault, también arquitecto y académico francés. Después de 3 años de trabajos, el proyecto se quedó sin financiamiento, por lo que sólo fue retomado en 1870, ahora bajo el mando del arquitecto chileno Manuel Aldunate. La obra fue finalmente terminada por el italiano Eusebio Chelli y el edificio fue inaugurado aún sin terminar en junio de 1876 bajo el mandato del presidente Federico Errázuriz Zañartu. Los jardines fueron diseñados por el paisajista francés Guillaume Renner, quien estuvo a cargo del diseño de muchos jardines y parques urbanos por esos años en Chile, como el actual Parque O’Higgins y el Palacio Cousiño.

Esta emblemática construcción de estilo neoclásica fue durante 97 años sede del Senado y la Cámara Baja, hasta el golpe de estado de 1973. Durante la dictadura, el edificio fue sede del Ministerio de Justicia y cuando con el regreso a la democracia en 1990, se decidió trasladar el Congreso Nacional a Valparaíso, el edificio no volvió a usarse para albergar al parlamento. Hasta el año 2006 fue sede del Ministerio de Relaciones Exteriores y luego quedó en manos del Ministerio de Bienes Nacionales, que en mayo del 2006 resolvió restituirlo definitivamente a las autoridades del Congreso.

 

Debido a los recientes arreglos que se hicieron en el sector que lo rodea, el edificio pareciera haber quedado aún más deteriorado. Para el director del Centro de Inteligencia Territorial del Designlab de la Universidad Adolfo Ibáñez, Luis Valenzuela, la solución para frenar el desgaste patrimonial del ex Congreso en Santiago radica en crear una institucionalidad que se haga cargo de chequear periódicamente cómo se encuentra la estructura del edificio y su mantención.

“Este edificio es un patrimonio nacional, un símbolo de arquitectura y de democracia, por lo que debemos encontrar la manera de mantenerlo. En Chile debemos dar un paso más allá y tener un programa de mantención, sobre todo en un país tan sísmico como este”, opina Luis Valenzuela.

Desde la Dirección de Arquitectura del Ministerio de Obras Públicas señalaron que en 2013 se hizo un levantamiento crítico del estado del edificio y se determinó el presupuesto necesario para restaurar las fachadas del ex Congreso, a raíz de una solicitud que hizo la administración del inmueble; lo anterior, a raíz de un convenio existente entre el Poder Legislativo y el MOP.

Sin embargo, por falta de presupuesto no se pudo diseñar un proyecto. Ante este escenario, el presidente de la Cámara, Marco Antonio Núñez, adelantó que en marzo presentarán a la Dirección de Presupuestos (Dipres) un estimativo de gastos para materializar este rescate patrimonial.

“La idea es integrar al ex Congreso a la Corte Suprema y al ex edificio de “El Mercurio”. Este es uno de los legados que queremos dejar y esperamos que el proyecto sea bien recibido y aprobado por la Dipres”, señaló Núñez, quien adelanta que luego presentarán un proyecto para restaurar la biblioteca del ex Congreso.

*Fuente: El Mercurio – 21 febrero.