Macarena Guajardo en Charla DesignLab: “Entendemos la arquitectura como un medio para generar conciencia"

Año 2012. Estudiaba en Berlín, donde obtuvo un MSc en energía, tecnología y estructuras sostenibles, pero algo inquietaba a Macarena. No podía dejar de pensar en los desechos ligados a la profesión que había escogido. “Un 60% de los desechos que hay en los vertederos provienen de la construcción”, cuenta.

Cuando volvió a Chile, decidió ser activa en la promoción de lo que pensaba. Así nació Fundación Basura, una ONG que busca generar conciencia socio-ambiental, para recuperar el valor albergado en los objetos que comúnmente llamamos basura. ¿Cómo? A través de su re-inserción en nuevos ciclos de funcionamiento.

“En la sociedad”, dice Macarena, “todo funciona de manera lineal. Se fabrica, se consume y se bota. A eso le llamados basura, pero en la naturaleza no hay un equivalente para esa palabra. En la naturaleza no hay nada que no sirva,”contó invitada por la Escuela de Diseño a exponer en una charla llamada Rehacer lo Des(h)echo.

Por eso, el principal objetivo de su fundación es que las personas implementen estilos de vida libres de basura en vertederos ilegales, rellenos sanitarios y microbasurales, con todas las consecuencias medioambientales que conllevan.

 

 

Para hacerlo, Maracena cuenta que hay que tener claro que el reciclaje es sólo una arista más de lo que se puede hacer con los desechos. Lo primero es plantearse, antes de consumir, el destino final de lo que se está adquiriendo y de esta forma, poder comenzar a reducir su utilización. Lo segundo, es prolongar la vida útil de esos elementos y en la última línea aparece el reciclaje.

Así, Fundación Basura comenzó a buscar la revalorización de distintos materiales. Se interesaron en diferentes proyectos que promovían este pensamiento y gracias a que se ganaron un fondo, este año lograron publicar el libro Rehacer lo Des(h)echo, que reúne 12 propuestas de reutilización. Aparece, por ejemplo, el trabajo que hicieron en la Fundación Ciudad Emergente de recuperar un basural en Antofagasta con 220 voluntarios, la infraestructura que se armó en Isla de Pascua con neumáticos, botellas de vidrio y latas de alumnio o el proyecto Biciclaje, que ideó paraderos de bicicletas con algunas de ellas que estaban inutilizadas.

Es en ese sentido que Macarena dice que: “Entendemos la arquitectura como un medio, no como un fin” y el mejor ejemplo es la exposición que hicieron en la parte de atrás del Museo de Arte Contemporáneo, donde llevaron 50 módulos creados con botellas plásticas para que los transeúntes les dieran el uso que estimaran conveniente. “La reutilización es el paso antes del reciclaje”, remata Macarena.