TTANTI, el reloj chileno fabricado con materiales sustentables que apuesta al mercado de lujo

En idioma kunza o atacameño, “TTANTI” significa “semilla”. Los socios de este reloj que apuesta al mercado de lujo escogieron el nombre precisamente, porque buscan “plantar” una emoción en sus clientes, una que evoque a la tierra y a la naturaleza y, que a su vez, les permita interiorizar el  valor que tiene el paso del tiempo.

Y es, precisamente, el tiempo y el trabajo duro lo que ha permitido que TTANTI esté creciendo y afirmándose en el mercado chileno y mundial. ¿Su sello? Ser un reloj fabricado con madera nativa del sur de Chile, pero combinado con la relojería suiza, heredera de una tradición de siglos de excelencia en este mercado.

Pero, ¿cómo nace TTANTI?

El año 2012, los alumnos de Ingeniería Comercial de la Universidad Adolfo Ibáñez, Ángel Andraca y Maximilian Klapp egresaron el Magíster en Innovación y Diseño que cursaron en el quinto año de su carrera. Encantados con la experiencia, decidieron quedarse trabajando en el laboratorio de fabricación del Design Lab de la UAI, que por ese entonces estaba en su etapa piloto. Ángel era ayudante del ramo “Digital Fabrication” y ahí incubaron las ganas de querer fabricar y diseñar cosas. “Durante esos meses, nos dimos cuenta también  que habían referentes  de la industria como Karün (anteojos fabricados con distintos tipos de desechos, como redes de pesca y cabos, recolectados en la patagonia) , entonces pensamos que había una oportunidad, porque las personas estaban en busca de productos sustentables y de alta calidad.”

Ángel cuenta que pensaron que ingresar al mercado de relojes no sería tan complicado, pero “muy pronto nos dimos cuenta que entramos a una industria muy competitiva y un mercado complejo.”

Lograron tener su primer prototipo el 2014: Levantando dinero de familiares y amigos, el primer gran impulso para TTANTI llegó cuando ganaron un Capital Semilla de CORFO. Gracias a ese capital lograron reformular el producto, trabajando en un diseño más elegante y minimalista junto al reconocido diseñador chileno Rodrigo Bravo, y viajaron a Suiza para buscar un proveedor para la relojería de TTANTI. “Llegamos a la Feria de Basilea y ahí nos dimos cuenta de lo grande del mercado de los relojes, habían muchos increíbles, incluso, algunos que costaban 100 millones de pesos o más”, cuenta Ángel a modo de anécdota.

El sello de TTANTI es ser un reloj de lujo, fabricado con materiales sustentables: Las maderas que ocupan son de árboles caídos de la Patagonia -aromo, roble y lenga – que se trabajan en Santiago. Las correas  de cuero también son de la Patagonia, elaboradas por artesanos en la Región de Coquimbo. “Mucha gente me dice por qué no hago todo afuera, pero estaríamos renunciando a nuestra propuesta de valor, que no solo es ser  sustentables, sino que también buscamos tener  impacto social. Trabajamos con artesanos, ingenieros y diseñadores chilenos. Queremos hacer un producto de lujo fabricado en Chile”.

A finales del 2015, TTANTI ya había recorrido un largo camino, pero faltaba más. “Después de mucho trabajo de prototipado, de diseño, de enviar los planos a los suizos para que los corrigieran, llegamos a 5 prototipos que funcionaban bien y estaban listos, pero el dinero de CORFO se nos había ido en esto,” explica Ángel, quien cuenta que comenzaron por ello una campaña de crowdfunding. Vendiendo sus relojes “en verde” levantaron 32 mil dólares, pero el desafío era poder entregarlos en un plazo de 6 meses a un año.  “Esta etapa nos sirvió para aprender que siempre todo se atrasa, pero logramos entregar nuestros relojes.” Un segundo fondo de CORFO ganado a comienzos del 2016 les permitió financiar las operaciones de todo ese año. “Ahí la empresa empezó a andar sola. Lo logramos a pesar de que requeríamos de más capital, porque fue  ahí fue cuando fluyó la creatividad, la inteligencia, aprendimos a reducir costos.”

Ese mismo año entraron al equipo un francés y un alemán que estaba en búsqueda de proyectos sustentables y éticos, y con su ayuda lograron darle a TTANTI una mirada más europea. El 2017 fue su primer año de venta oficial y el 2018, de consolidación: se enfocaron más en las ventas, en la estrategia. “Nuestra hipótesis  es que TTANTI es un producto de lujo y el lujo tiene que ir ligado a la marca, por eso nos esforzamos en construirla. Es difícil vender un reloj de alto valor si las personas no lo conocen,” explica, agregando que este año se han enfocado en fortalecer, por ejemplo, sus estrategias en cuento al marketing digital.

Ángel dice que lo que más lo ha definido como profesional, fue su paso por el Magíster de Innovación y Diseño de la UAI: “El Master me enseñó la parte mental, que los proyectos conllevan muchas fallas, y que fallar no es algo malo sino un proceso  de aprendizaje. También el tema de la creatividad misma, es decir, cómo hoy día ser una persona creativa y  estar ligado a la innovación te da beneficios. Ese tipo de mentalidad la celebro mucho por eso trato de venir al menos 2 veces al año a la Universidad a saludar a profesores y funcionarios de DesignLab.”

Por último, Ángel cuenta una excelente noticia para toda la comunidad de la Universidad Adolfo Ibáñez: Quienes quieran adquirir uno de los relojes TTANTI, accederán a un 10% de descuento mencionando el código UAI.

Conoce más de TTANTI AQUÍ.